Desde hace mucho tiempo nuestras abuelas y abuelos nos contaban historias relacionadas con nuestra naturaleza donde habitan aves, coyotes, zorros y gusanos que previenen o anuncian eventos importantes en nuestra comunidad. Hoy, a esa unión de la naturaleza y la cultura le llaman biocultura, una palabra que se ha convertido en un eje que abre un diálogo entre disciplinas como la antropología y la biología. Como señalan Padilla y Ramírez (2019), la biocultura es relevante para comprender las interacciones recíprocas entre los seres humanos y el medio ambiente. 

Para comprender la intervención realizada, es necesario situarnos geográficamente. El territorio conocido como la Huasteca Potosina forma parte de la provincia de la Sierra Madre Oriental y, en menor proporción, de la llanura costera del norte del Golfo, con la mayor parte dentro de la subprovincia del Carso Huasteco (Hernández, 2007). Comprende a los municipios de Aquismón, Tancanhuitz, Ciudad Valles, Coxcatlán, Ébano, Huehuetlán, San Antonio, San Martín Chalchicuautla, San Vicente Tancuayalab, Tamasopo, Tamazunchale, Tampacán, Tanquián, Tampamolón Corona, Tamuín, Tanlajás, Axtla de Terrazas, Matlapa y Xilitla. La parte norte es la que registra mayor número de hablantes de teenek, mientras que el sur se encuentra habitado por hablantes de náhuatl y el Oeste por hablantes de pame.

Fotografía de Rodolfo Antonio San Juan

Intervención comunitaria

Bajo este contexto, durante la tercera semana de noviembre del 2025, facilitamos un taller con el objetivo de capacitar a los guías locales en observación de naturaleza (aves) y biocultura. Esta iniciativa buscó diversificar la oferta turística mediante un acompañamiento académico y técnico en la comunidad teenek, de San Isidro Tampaxal, en el municipio de Aquismón, San Luis Potosí, México. 

Este taller contó con la participación de 40 guías locales teenk,entre niños, niñas, adolescentes, padres y abuelas. La mayoría son mujeres guías que organizan sus tiempos entre la crianza de los hijos, la agricultura de temporal, la migración pendular a campos agrícolas así como también guías locales que acompañan a los turistas de diferentes partes de México y el mundo al avistamiento de vencejos (conocidos como golondrinas) y loros. 

Metodología y diálogo de saberes

Nos juntamos para platicar sobre qué pájaros vemos en el campo y como se llaman en nuestra lengua; así como también identificar las aves locales, tanto residentes como de paso y migratorias. Una vez desarrollada esta tipificación, procedieron a escribirlas en lengua teenek, dado que en español no las conocen. Posteriormente, se capacitó en la identificación técnica de las aves utilizando un árbol ficticio como herramienta didáctica. Además, adquirieron habilidades técnicas como la calibración de los binoculares, para observar con mayor precisión la avifauna del entorno.

 Dentro del proceso de capacitación, se expusieron los puntos básicos para la identificación ornitológica, tales como: observar la forma del cuerpo, forma y color del pico, tamaño y color de los tarsos, la cola y su tamaño, color de plumas, color de ojos y el vuelo. El objetivo final fue sistematizar estos conocimientos; se instruyó para que cada avistamiento fuera registrado en su cuaderno de campo, detallando fecha, lugar, hora de inicio y fin de la observación, así como las características de las aves y la ubicación de las aves (copa del árbol, media, baja, suelo o cables).  

Los guías comunitarios dispusieron de dos días de trabajo de campo para la observación y el registro de las aves, con ello se dieron cuenta de la gran cantidad y variedad de las mismas, y compartieron sus hallazgos bioculturales significativos con respecto a algunas aves con las cuales tienen relaciones mitológicas, rituales, morales o ambientales.  

Biocultura

Una de las aves que aparece en uno de los mitos más importantes dentro de la cultura teenek es el tordo (Quiscalus mexicanus), quien es protagonista de darle la semilla a la joven que gestó a Dhipak, el espíritu del maíz, un héroe cultural que guía el camino de los teenek, con respecto a la siembra y cosecha del maíz como uno de los símbolos más sagrados de la cultura huasteca. A continuación, se presenta un fragmento del mismo donde aparece el ave como una de las protagonistas del mito:

Era una muchacha a la que tenían bien reservada, bien cuidada; no la dejaban salir. Su mamá le decía que, si salía, que no tenía por qué ir mirando por todos lados, que tenía que ir mirando por un solo lado, por donde iba caminando. Pero llego un momento en que la muchacha se fastidió de que estar encerrada, y entonces le dijo a su mamá, llévame al arroyo, me quiero bañar.La mamá le dijo que no se volteara en ningún lado. Cuando la llevó y la estaba bañando la mamá, entonces llegó un pájaro, -el pájaro tordo-, que estaba en un árbol y cantó bien bonito. La muchacha se volteó, miró pa arriba y, al mirar, le cayó un granito de maíz. Del maíz, a los nueve días, se embarazó. Nació el niño, pero que ese niño era Dhipak, el espíritu del maíz

El papel del tordo (Quiscalus mexicanus), es importante debido a que es un ave relacionada siempre al maíz, su canto es seductor para acercarse a lo divino, en este caso el maíz como divinidad que exige cuidado, devoción y profundo respeto para la cultura teenek.Otro de los mitos rescatados es el del sótano de las huahuas, uno de los símbolos más importantes de la comunidad y de la cultura teenek, debido a que ahí habitan el gran Muxil, el señor de todas las cosas, donde anidan los vencejos (Apus apus). Este es un breve extracto del mito de los compadres:

Eran dos compadres, uno rico y otro pobre: el compadre rico envidiaba al pobre por la mujer tan hermosa que tenía. Un día por quitársela el compadre rico, invitó al compadre pobre a un sótano donde le dijo que había mucho oro. El compadre pobre accedió porque estaba necesitado. El compadre rico le dice: ¡Asómate!, y con engaños se asomó en el interior del abismo y el compadre rico le levantó las piernas y lo empujó al vacío. Pero, una gran cantidad de aves que ahí habitan, de repente comienzan a salir girando alrededor creando una gran nube para amortiguar al compadre pobre y no se muriera…”“…Una persona con cabello blanco y una vestimenta blanca le preguntó ¿qué haces aquí? Le cuenta que su compadre lo aventó, por eso es que se encuentra en ese lugar. El gran Muxil le dice que lo va a ayudar a salir, no sin antes darle las mejores semillas para sembrarlas alrededor de su casa y ese fue el oro que trajo a su casa, ya que de un día para otro todo se daba…
Fotografías de Rodolfo Antonio San Juan

En este fragmento del mito, encontramos a los vencejos como protagonistas de la justicia divina, seres liminales que habitan el mundo terrenal y el inframundo. Son puente con el gran Muxil, estando en contra de las traiciones humanas. Además los vencejos cumplen con una función muy especial, puesto que cada que va a llover son enviados por el gran Muxil a limpiar el cielo, con el objetivo de que el agua llegue a la tierra los más limpia posible para los habitantes teenek.

Otras aves importantes en la biocultura de la comunidad son: el halcón peregrino, su canto por la mañana representa la bienvenida al día y su canto por la tarde la despedida, el tecolote es bien sabido dentro del mundo mesoamericano que es un ave de mal agüero que cuando posa y canta muy cerca de casa es porque alguien va a morir.

Conclusiones

A partir del taller de avifauna y biocultura en la comunidad de San Isidro Tampaxal no solo se refiere a un proceso de facilitación técnica y académica, sino que va más allá, nos permitió conocer que la comunidad está intrínsecamente ligada a su territorio de forma simbólica y espiritual. El curso generó un ejercicio de memoria desde una perspectiva intergeneracional, en el sentido de que una historia, una leyenda o un mito perdido es un pedazo de cultura e identidad que se va extraviado, por ello abrió un nuevo camino a ser guardianes de su patrimonio biocultural.

Existe una íntima relación de las aves con la cultura teenek, en la región denominada huasteca potosina. Las aves cumplen una función mitológica, ritual, moral e incluso mortal.

La capacitación permitió a los guías diversificar su oferta turística, pero también una revitalización de la cultura. Esto es apenas el comienzo de un trabajo que nos permita un conocimiento más profundo de la cultura a través de las aves, donde la biología y la antropología social comienzan a trazar un camino interdisciplinario entre las ciencias naturales y sociales.

Fotografía de Rodolfo Antonio San Juan
Referencias

Hernández, J. B. (2007). El espejo etéreo. Etnografía de la interrelación teenek sociedad-naturaleza.

Padilla-Mejía, A., & Ramírez-Calvo, D. (2019). Las aves dentro de la memoria biocultural de la población del Cantón de Paraíso, Cartago, Costa Rica. Zeledonia, 23(2).

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Kuautlalli: Experiencias de la agroecología

Rodolfo Antonio San Juan San Juan

Jesús Alberto Espinosa Arias

Iyari Silvana San Juan Silva

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