Para todas las niñas de la tierra

Que la bondad de la tierra

te acompañe 

que puedas reconocer 

los colores que te ofrece 

las pausas que te pide

Que tus oídos escuchen 

el canto de las chicharras 

y sepas cuando piden agua 

Bendice tus semillas 

Entre tus manos pequeñas 

reúne tus maíces, tus frijoles, 

tu calabaza 

que la madre tierra les reciba 

Que tus pies reconozcan la humedad 

y vayan danzando por el surco 

acurrucado los maicitos 

los girasoles 

los chiles 

Que tu milpa se multiplique en colores 

Nunca olvides que ahí en la tierra 

y en los cielos

hay otras vidas 

Aimara 

también sembramos para las aves 

para las ardillas 

para las calandrias y las tuzas 

estas tierras que nos dan de comer 

son también tierras de ellas y de ellos 

Compartimos 

No envenenamos a nuestra madre

Nakawé 

nuestra raíz 

con químicos ni herbicidas 

Cántale Aimara 

llévale ceniza de tu fogón 

llévale de regreso lo que ella 

le ofreció a tu alma 

Protege la tierra de otras plagas:

protégela del monocultivo 

de las transnacionales 

vendrán a ofrecerte mucho dinero 

Aimara, tu tierra es sagrada.

Nuestra madre no se vende.

Nuestras semillas 

Nuestra raíz 

Que la bondad del sol 

acompañen tu paso 

que la lluvia bendiga 

cada mañana tu parcela 

que tu ombligo esté conectado con la tierra 

Ella te dirá cuando es tiempo de seguir 

Pitenzin: Niñeces

Lizeth Sevilla

Soy madre, escritora, feminista, académica, defensora, sueño un mundo justo, es decir sano y respetuoso con la naturaleza para las niñas y los niños, sueño con un mundo sin agroindustria: sin agroquímicos, sin contaminación, sin daño renal en niñxs, sin saqueo epistemológico.