La contemplación de la naturaleza y la observación de aves aparentemente es una actividad poco atractiva para muchas personas. Cuando vemos a alguien o a un grupo realizando observación, parece aburrido, una pérdida de tiempo, enfadoso o pensamos: han de ser de esos investigadores locos que le cuentan las plumas; sin embargo, la actividad encierra muchas sorpresas debido a los múltiples beneficios que proporciona para la salud y bienestar de las personas.


Vivimos en un mundo donde prima la inmediatez, saturados de actividades, de contaminación lumínica y de tiempos muertos para desplazarnos de un lugar a otro; esto nos provoca estrés y ansiedad. Como dice María Ospina:
Vivimos en casas iguales de jardines lampiños donde la gente se olvidó de los árboles. En el encierro de casas, circundadas por prados podados donde la gente fantasea con la conquista del follaje, el exterminio de todo bicho terrestre y el derecho divino a la propiedad, muy pocos añoran a las criaturas de afuera. Casi nadie quiere acogerse al roce de las plantas o investigar a paciencia del liquen o enfrentar el destino de rascar a tierra
Esta reflexión, que es muy común en la sociedad actual, tiene consecuencias negativas porque la naturaleza compite con las pantallas y empieza a dominar la indiferencia hacia la destrucción de los espacios naturales. Sin embargo, la sobrevivencia del humano depende de la conservación de los ecosistemas porque nos proporcionan comida, agua limpia y regulan la temperatura, entre muchos otros beneficios.
Cuando vamos a un lugar como un parque, un bosque o alguna área donde lo que domina es la naturaleza, nos preguntamos qué es lo que pasa que nos sentimos relajados y sin estrés; esto sucede porque al estar en un medio natural o al ver imágenes de paisajes nos conectamos sin darnos cuenta con la naturaleza, ya que nuestro origen evolutivo viene de allí. Varios autores mencionan los beneficios en la salud y bienestar que provoca el contacto con la naturaleza; no solo la observación, también nos relaja el ruido del bosque, el canto de las aves, el sonido del agua, por eso se utilizan estos sonidos relajantes en lugares como los spas. Por su parte, Louv acuñó el término de déficit de naturaleza cuando estudió a niños de primaria que se ubicaban en el centro de la ciudad y los llevó cada cierto tiempo a tener la clase en un parque; al término del periodo de la investigación los niños fueron más sociales, colaboraron entre ellos y mejoraron las calificaciones.
Si realizamos observación de aves, estos beneficios se incrementan, porque al realizar la observación usamos nuestros dos hemisferios cerebrales al mantener nuestro cuerpo en equilibrio, observar con nuestros ojos a través de los binoculares y agudizar nuestros oídos. Incrementa nuestras habilidades cognitivas y de aprendizaje porque todas las aves tienen pico, plumas y ponen huevos, pero son diferentes; esto despierta el interés por conocer las diferencias para poder identificar cada una. Al hacer observación utilizamos diferentes tipos de memoria como la comparativa, la analítica, la de corto plazo, la de largo plazo y la memoria espacial. Para lo anterior podemos poner de ejemplo a los gorriones; en este caso, el Gorrión de Lincoln (Melospiza lincolnii), el Gorrión Arlequín (Chondestes grammacus), el Gorrión Sabanero (Passerculus sandwichensis) y el Gorrión Cejas Blancas (Spizella passerina), especies migratorias que vienen del norte del continente a pasar el invierno a México.
Estas aves son muy similares en el tamaño y color del plumaje, pero existen algunas diferencias sutiles en los colores, formas y distribución del plumaje en la cabeza de las aves que las distinguen; esto exige concentrarnos en la observación para poder identificarlas utilizando nuestros diferentes tipos de memoria (analítica, comparativa, de corto y largo plazo), pero también, al concentrarnos, nos desconectamos de nuestros problemas y esto nos relaja; cuando logramos identificar una de estas aves sentimos satisfacción.




La observación de aves mejora la condición física porque al realizar una salida de observación se caminan varios kilómetros para ver una mayor cantidad o buscar una ave en específico; también tiene beneficios sociales debido a que se crea una nueva comunidad de amigos con el interés de la observación de las aves, se conocen nuevos lugares con diferentes ecosistemas para observación; finalmente, provoca una mayor conciencia con el cuidado y conservación del medio ambiente y de los espacios naturales. Esto es lo que se conoce como actitudes proambientales debido al gusto por la observación de las aves.
Por lo que observar aves tiene grandes beneficios cognitivos y de aprendizaje que, en estos tiempos donde estamos perdiendo estas habilidades por el uso de la tecnología, cobra una mayor importancia; no cuesta y cuidamos nuestros espacios naturales. Es una actividad que se puede realizar prácticamente en cualquier lugar de la tierra, solo se requiere capacidad visual o auditiva, si se tiene unos binoculares, una guía de observación y ganas de disfrutar, así que ya sabes, si estás cansado, estresado y de mal humor, te hace falta salir a la naturaleza a observar aves.
Referencias
Louv, R. (2008). The Last Child in the Woods. Algonquin Books.


Jesús Alberto Espinosa Arias








