En búsqueda de Macondo
La familia de mi padre proviene de un pueblo perdido, como los hay tantos en este golpeado país: un pueblo costeño, dicharachero y que, como muchos, se pavonea con relatos dignos de una buena novela y mejores aprendices de escritora que quien suscribe. La familia de mi madre es originaria de las montañas. Como ellas, guarda celosamente recuerdos, historias y secretos.
Maíces y rituales de El Rodeo, Jalisco, México
Sierra del Tigre, Sur de Jalisco, México
No porque esa mazorca esté pequeña tiene tiene menos valor que las otrasUna mas una, te hace una...
Metamorfosis
La historia de Guadalupe Sánchez, una mujer que nos comparte las reflexiones que la tierra le dio
MUJERES CREANDO, RECREANDO VIDA Y SEMBRANDO SALUD
El curso asumió el reto de movilizar a las mujeres en sus territorios para el proceso de formación-acción, que pretendía trabajar desde la perspectiva de género y feminismo, fortaleciendo y generando protagonismo para las mujeres a través del intercambio de conocimientos y prácticas agroecológicas y alimentarias tradicionales
Mediana tradicional esencia de la abuela y mi madre.
soy agroecóloga pues es muy importante primero cuidar la tierra luego sembrar algunas hortalizas para comer sabiendo que están limpias de agroquímicos para tener una buena salud juntos y juntas con la medicina tradicional.
Mujeres del campo, aquellas que dan vida a la naturaleza
Guadalupe Mancilla Sánchez es una mujer con determinación, camina con fuerza con su sombrero adornado por flor que usa para cubrirse del sol. Es una mujer que da vida en el campo y el campo le da vida a ella.
Un caminar de flores y frutos
Mi nombre es María Elena de la Mora, una mujer que disfruta mucho de la quietud del atardecer después de una larga jornada. Mi caminar no ha sido fácil, ha estado lleno de retos familiares y personales, pero siempre he encontrado paz en las flores silvestres, en los animalitos del campo.
Teocintle: el inicio de mi caminar en la agroecología
La gaceta agroecológica Teocintle es un espacio hecho por y para la comunidad, un espacio de difusión para que campesinas y campesinos se apropien de él, pero que también quienes les leemos aprendamos día con día de ellxs.
Una finca agroecológica para Aimara
Crecí añorando siempre regresar al terruño, pero las mujeres pocas veces somos poseedoras de la tierra, sembramos la tierra de los abuelos, los padres o hermanos. Durante años mientras abrazaba el oficio de escritora y profesora de universidad siendo una psicóloga con Freire en el corazón, buscaba espacios para sembrar, ahora una maceta, ahora en el patio, en la azotea. Llevé las semillas conmigo. En el viaje coincidí con otras sembradoras que me compartieron su amor por la tierra.
El huerto escolar como punto de encuentro entre la agroecología y la educación
Tatiane de Jesus Marques Souza y Mamen Cuéllar Padilla
Año 2, número 14
Desde la perspectiva agroecológica, identificamos como un importante desafío humano la cuestión ambiental,...












